"El disléxico no está abocado al fracaso escolar, pero para ello hay que ayudarle, acompañarle y comprenderle"

“El disléxico no está abocado al fracaso escolar”

El 40% del abandono escolar está provocado por la dislexia, según cifras del Ministerio de Educación. Así que cuando los padres se enfrentan a ese diagnóstico no se celebra con una fiesta precisamente. Además, todo el mundo sabe que la dislexia implica dificultad para leer pero pocos conocemos exactamente en qué consiste esa dificultad, cómo abordarla y cómo identificarla.

Hace unos días se celebró el Día Mundial de la Dislexia, y nosotros decidimos consultar nuestras dudas sobre este tema con una especialista.

-¿Qué es la dislexia?

-La dislexia es una incapacidad específica de aprendizaje de origen neurobiológico, es decir, hay alteraciones cerebrales de origen genético. Estas alteraciones ocasionan dificultades para aprender a leer de los niños que la padecen.

A mí me gusta conceptualizar la dislexia como una discrepancia que existe entre el potencial de aprendizaje de una persona y su rendimiento lectoescritor. Es un trastorno del lenguaje, cuyos principales déficits están en la conciencia fonológica, velocidad de procesamiento visual verbal y  memoria de trabajo.  También puede convivir con otras dificultades de aprendizaje: disgrafía, disortográfía, discalculia y Trastorno con déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Se trata de un trastorno con una fuerte carga hereditaria. El 40% de los hermanos y entre un 30% y 50% de padres de un niño disléxico también presentaron el trastorno.

-¿Cómo se puede detectar?

Puede manifestarse en distintos grados, ocasionando más o menos dificultad  para leer y escribir a lo largo de la vida. El maestro, junto con la familia, suelen ser los primeros en darse cuenta que hay problemas a la hora de aprender a leer. Es fundamental la detección precoz, porque así se puede dar antes respuesta a las necesidades educativas que presente el alumno. Una buena herramienta para hacer una primera valoración la ofrecen los protocolos de Prodislex.  Han sido elaborados por un equipo de profesionales con la colaboración de la Asociación Dislexia y Familia (DISFAM) y de la Universidad de les Illes Balears (UIB). 

El profesional que debe valorar al niño en el centro escolar es el orientador del centro, junto con el  maestro de audición y lenguaje, el tutor y la familia. Es importante que no solo se evalúe a los alumnos, sino también el programa, la metodología para enseñar a leer y escribir empleada, los materiales utilizados,  el contexto familiar, etc. Una vez detectas las necesidades educativas que precisa el niño, se debe dar una respuesta educativa desde el colegio.

-¿Es una enfermedad? ¿Se corrige con los años o es para toda la vida?

-Los cerebros disléxicos no funcionan de la misma manera que los que no lo son. Los disléxicos pueden hacer una vida perfectamente normal. Es esencial enseñarles a desarrollar estrategias de compensación necesarias para leer y escribir bien, y sobre todo detectarlo pronto para dar respuesta a las necesidades educativas que puedan presentar. Pero hay que tener en cuenta  que el cerebro funciona de manera diferente y que esto no es permanente.

-¿Hasta qué punto están preparados los profesores para abordar estas situaciones?

-Hay muchos maestros y profesores que conocen la dislexia y otros que no tanto.  Es fundamental la formación y actualización docente para mejorar la respuesta educativa en los centros.

 -¿Qué deben hacer los padres en casa?

-Los padres deben apoyar todo el proceso educativo de sus hijos, de manera coordinada con la escuela y con los profesionales que trabajen con estos alumnos. Es importante recordar que cada disléxico es diferente. Informarse a través de profesionales, colegio, internet, o asociaciones especializadas o de familias es bueno y necesario, pero siempre salvando las distancias y las comparaciones de un niño con otro.

El alumno debe aceptar sus dificultades, pero también lo tiene que hacer la familia y a veces esto no es fácil. Se debe mirar al niño de manera positiva, y entender que la dislexia no es un lastre, sino una manera diferente de hacer las cosas con la que hay que convivir.

-¿La dislexia supone una condena al fracaso escolar?

-Teniendo en cuenta que en la escuela de hoy en día está muy basada en la lectura y la escritura, supone un enorme reto detectar e intervenir con una correcta respuesta educativa. La dislexia dificulta el acceso al aprendizaje mediante la lectoescritura, pero el fracaso escolar se debe al diagnóstico tardío y a la falta de una respuesta educativa a tiempo y ajustada a las necesidades de los alumnos. El disléxico no está abocado al fracaso, para ello hay que ayudarle acompañarle y comprenderle.

Fuente: blogs.heraldo.es
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